domingo, 11 de mayo de 2014

Referencias a la cultura yucateca

La subcultura del metal, proviene evidentemente de una cultura ajena a la mexicana, por tal motivo resulta lógico que las temáticas abordadas en las letras de sus canciones sean cuestiones que no estén –por lo menos directamente- relacionadas con la cultura en México y menos aún con la cultura yucateca.

Sin embargo, el metal se ha visto influenciado por ciertos elementos de la cultura yucateca. Tal como se describió anteriormente, el metal se ha convertido en un estilo de vida para los jóvenes seguidores de este género, a tal grado que  el ser metalero implica serlo en todo  momento y situación de la vida diaria, en donde entra en juego la cultura propia.  Como resultado, lejos de que ocurra la absorción de uno por el otro, se crea una constante interacción entre ambos factores.

En algunas ocasiones, los jóvenes metaleros reflejan y plasman esta interacción entre su cultura de origen y las características propias de la música que prefieren en algunas letras sobre mitología maya, el uso de instrumentos de origen prehispánico,  nombres de bandas o de canciones,  reuniones con ciertas características, maneras de pensar, o algunos grupos que a modo de broma escriben sobre situaciones yucatecas cotidianas o  en las fiestas e incluso algunos títulos de flyers como  “De nuevo en tierras yucatecas”  “”De regreso a la tierra del Mayab”.

Ejemplo de lo anterior es lo mencionado por los siguientes participantes:
Davy de 22 años dice:
“Existen bandas yucatecas como “Xulub Mitnal” (Metal negro ancestral), “Yum Kimil” (Metal prehispánico experimental) o Gucumatz (Metal Prehispánico) que integran en sus letras algunas historias de batallas que datan de la edad prehispánica o de cómo se empezó a formar la cultura maya. En el caso de Xulub mitnal, tiene algunas líricas escritas en lengua maya. Incluso las portadas de los demos y cds tienen impresas esculturas o escrituras propias de la cultura maya”.
Guillermo de 19 años:
Suelen darse ciertos casos, por ejemplo, está el álbum “Sudden Invassion” de “Commando” la portada nos muestra un jabalí  (Animal muy común de los montes yucatecos) con la bandera de “La República de Yucatán”, en ciertos flyers notamos el uso de “Huunab ku” o “Kukulkán”. Tenemos también a Xulub Mitnal con términos en mayas tanto en sus letras, como el nombre de banda e integrantes y en sus dos últimas portadas (en el logo y sus playeras notamos una “típica” albarrada) Otro ejemplo es la banda experimental Yum Kimil, con nombres, portadas, títulos similares. También está la banda “Trono de Huesos, que si bien es black metal, tenemos un ejemplo de maíz en su portada/demo, y términos de nuestra cultura yucateca, también. Kolldbaakhel, compone su nombre de la palabra inglesa “Cold” (Frío) y la palabra maya: Baakel (esqueleto). Versus si bien no es como tal de Yucatán, hizo un trabajo temático respeto a los piratas de Campeche, lo pongo en ejemplo puesto que de algún modo, para ese entonces, Campeche formaba parte de Yucatán. Ya de modo modesto, mi banda “Gucumatz” y “Hurakán” guían referencia a nuestra cultura maya con influencia Black/Folk Metal.

Otro ejemplo de esto, podría ser la portada del Split Wartormentor/Arges  (dos bandas de metal localmente conocidas) en el que se muestra una ciudad maya como portada, también son conocidas algunas bandas que tocan temas como el racismo y el mal gobierno en la región yucateca aunque esto suele darse más en el género punk y hardcore.

Los participantes mencionan subgéneros dentro del metal como el  black metal prehispánico, que a diferencia de los grandes y conocidos subgéneros tomados de la cultura norteamericana como el death metal o el thrash, surgieron a partir de la integración del metal con elementos culturales propios.


Sin embargo, no todos los seguidores del metal en Mérida tienen conocimiento de tales interacciones, pues afirman que todos los elementos son tomados de la cultura norteamericana y que las bandas no se preocupan por abordar tales temáticas, además de que nunca han tenido contacto con tales bandas en la escena del metal. 

Bandas de Mérida según el subgénero




Bandas de Mérida según subgénero
Heavy Metal y Hard Rock
Black Metal
Power Metal
Thrash Metal
Death Metal
1.    Malinche
2.    Magna
3.    Open Zippers
4.    Arges
5.    Cirit Thoronath
6.    Gucumatz
7.    Hurakán
8.    Kolldbaakhel
9.    Trono de Huesos
10. Wartormentor
11. Xulub Mitnal
12. Yum Kimil
13. Dragoner
14. Versus
15. Anesthesia
16. Commando
17. Inutilators
18. Tronator
19. Vortigen
20. Cruxification
21. Eproctofilia
22. Maggots
23. Matanza
24. Raw Death
25. Rexus



Consumo de sustancias

En los eventos, es común encontrar la presencia consumidores de tabaco, alcohol, y drogas (“ligeras” mayormente, la marihuana, pero no en exclusivo). Las adicciones son respuesta al consumo, y el consumo en los jóvenes es una respuesta generalmente rebelde que va de ir en contra de lo permitido, alterar el orden o la tranquilidad, o la constante realidad. Las conductas de riesgo son en general algo que se observa durante estas edades, pero en la escena del metal, logra ser un denominador común aún en sociedades poco industrializadas.

Mérida, por supuesto, no es la excepción, y todo esto se encuentra presente igualmente aun a pesar de que los organizadores de los eventos muchas veces relatan en flyers, páginas de internet del evento e inclusive durante el mismo, no se permite el uso de sustancias ilegales (en algunos casos, tampoco alcohol). Otras veces, se puede comprar alcohol dentro de la tocada.

Sobre el uso de estas sustancias, los participantes de los eventos tienen opiniones divergentes, pero la mayoría coinciden en el común “mientras no me afecte, no me afecta”.
Por ejemplo,  Aldo (19 años) comenta:
            “No está mal, cada quien es libre de hacer lo que quiera mientras no perjudique o altere el evento.”

Otro aspecto a mencionar es la diferencia entre las diferentes sustancias, no es lo mismo consumir alcohol, que drogas, o tabaco.

El tabaco, a pesar de que en los últimos 10 años se ha insistido en la reducción de la permisividad al respecto, sigue siendo más común y menos prohibido que consumir alcohol, el cual tiene lugares y momentos específicos, legalmente para hacerse, y el resto de las drogas ilegales, en teoría no deberían ocurrir. Esto puede, en opinión de los participantes, traer consecuencias negativas para el “imaginario” de la escena, sobre lo que ya se habló previamente. Igualmente, una parcial mayoría muestra desaprobación sobre el consumo de drogas. Sobre esto los participantes comentan lo siguiente:

Albert (19 años):
            “Pues en una tocada es normal verlo pero todo va bien mientras se sepan controlar y no consuman mucho”

Alfredo (22 años):
            “No creo que sea completamente necesario, pero respeto lo que los demás quieran hacer, mientras no se pongan muy borrachos, eso no me parece muy bien. No me gusta que se droguen cerca de mí, usualmente me alejo o salgo a la calle un rato.”

Carlos (20 años):
            “Con respecto a las bebidas alcohólicas, cada quien es responsable de su consumo, pero creo que deberían moderar el consumo de las bebidas. Con las drogas, deben prohibirlas, pienso que es muy arriesgado que en un evento donde hay mucha gente se consuman.”

Existen también, aquellos que pasan de esto, están a favor, o sólo hablan por sí mismos al comentar precisamente, no están conscientes de que estos fenómenos ocurran, consumen este tipo de sustancias, o no lo hacen.


Consecuencias percibidas de ser metalero

El ser metalero o ser considerado como tal, tiene diversas consecuencias en la vida diaria. Los jóvenes reciben constantemente críticas,  comentarios y rechazo por motivo de su apariencia física, por  lo agresivo o poco agradable de sus gustos musicales.  La mayoría de los comentarios recibidos por los jóvenes se caracterizan por su contenido negativo, pues como ellos mismos afirman, utilizan toda clase de adjetivos despectivos para referirse a ellos.



Los metaleros afirman ser víctimas de discriminación por parte de personas ajenas al metal, se saben vistos como vagos, delincuentes, fracasados, como consumidores de sustancias adictivas e incluso reconocen que frecuentemente son vinculados con el satanismo, sin embargo, esto parece no tener mayor importancia para ellos, como dice Edgar, de 21 años:

“De alguna manera ven raro al tipo de personas que le gusta el género, a mi tal vez no recuerdo muy bien pero por ir alguna plaza o algo por el estilo se te quedan viendo raro pero eso fue ya hace mucho tiempo la verdad no le doy importancia y deje de ver ese discriminación en mi”.

En algunas ocasiones tales actitudes van más allá de una simple mirada despectiva y trae consecuencias más graves, como el ser expulsado de una escuela secundaria por portar camisas negras con nombres de bandas conocidas, por escuchar supuesta música satánica e incluso ser detenido por la policía en la calle para ser revisados e interrogados, únicamente por tener cabello largo y ropa negra., lo que confirma de algún modo la existencia de una percepción general negativa del metalero.

Rodrigo, de 28 años dice:
“Si, son mirados de forma discriminada y a veces criticada y no es respetada desde hace muchos años a causa de sucesos musicales lo cual da la mala imagen, si me ha sucedido, fui expulsado de una secundaria por portar playeras de bandas como Pantera, Nirvana, Burzum y escuchar supuesta música satánica”.

Aparentemente, estas actitudes recibidas no son de mayor importancia, ya que lo importante no es ser aceptado por la gente “normal”, sino el hecho de sentirse apoyado y pertenecer al grupo.

Guillermo, 19 años:
“Si uno se refiere socialmente, obviamente sí, tanto con la sociedad, novia y/o compañeros de que da mal aspecto el pelo largo, es de idiotas ir con ropa negra en pleno sol, etc. Ahora, en nuestra escena se muestra más apoyo al metal y ahí no podemos negarlo”
Otro ejemplo es lo descrito por Roger, de 21 años:
“En las fiestas o restaurantes o lugares de contexto diferentes a las tocadas o a tu círculo de amigos siempre es difícil encajar o ser escuchado ya que juzgan por la vestimenta o tu pinta antes de conocerte o tratarte”.

Lo anterior permite mostrar el fuerte sentido de pertenencia que tienen estos jóvenes a hacia la subcultura del metal, pues implica el sentirse apoyados por los miembros de dicho grupo así como de un compromiso que no disminuye ni se subordina a pesar de las implicaciones sociales que tiene el ser miembro de un movimiento contracultural.

Apariencia física del metalero

Vestir playeras negras con símbolos y letras de bandas de metal conocidas, pantalones rotos,  las uñas largas y en ocasiones pintadas y traer el cabello largo, tiene una relación directa con la percepción que tienen las personas que no están familiarizadas con el ambiente del metal hacia los integrantes del mismo. 




Incluso existen variaciones de vestimenta entre los diferentes subgéneros del metal como por ejemplo, los seguidores del subgénero thrash metal se caracterizan por el uso de chalecos de mezclilla con parches de logos o nombres estilizados de las bandas representativas del género, los integrantes de bandas de black metal se pintan la cara con maquillaje blanco y negro para tocar y usan ropa de cuero y los seguidores del death metal se caracterizan por vestir pantalones entubados, o bien shorts de camuflaje con playeras con ilustraciones gore: imágenes y símbolos sangrientos, alusivos a la muerte, tortura o elementos repulsivos. 

Ejemplos: http://mostmetalplaces.files.wordpress.com/2013/05/metalhead-collage.jpg

En un ambiente dominado por el sexo masculino, las pocas mujeres inmersas en el ambiente se destacan por el uso de prendas si bien llamativas, mayormente en colores oscuros, como corsés, faldas ceñidas con materiales parecidos al cuero o faldas de tul, medias traslúcidas o de red y con maquillaje oscuro y los labios rojos remitiendo así a vampiresas.

Sin embargo, para ser metalero no es suficiente con llevar una camisa negra con el logotipo de alguna banda, sino que intervienen otras cuestiones para poder ser identificado como tal, como tener una verdadera afinidad por la música, según comentan los mismos participantes, como Victor (25 años):
            “Pues  conocer del METAL, y que de verdad te guste, que no solo sea una moda para la persona, todo lo demás de piercings, vestimenta o tatuajes, cualquier persona puede vestirse de la manera que le plazca.”
O Mauricio (19 años):
“No es tanto llevar una playera negra con el logotipo de alguna banda, es la actitud, la música, lo que te produce la música. Puede haber un seudometalero que no le entre al pit, eso no es ser metalero, ser metalero es entrar al desmadre.”


Es interesante el hecho de que resalten que el uso de determinado tipo de ropa y de tener cierto aspecto, no tiene la mayor importancia para ser  metalero y sin embargo, sea un elemento distintivo y muy característico dentro de su subcultura, así como que todos coincidieran con la apariencia de un metalero típico y que incluso, la gran mayoría de los participantes portaba. 

Significado de ser metalero

Ser metalero, es algo que va más allá de la simple vestimenta, implica por una parte el  entretenimiento asistiendo a los eventos y pasar un rato agradable en compañía de los amigos y escuchar y disfrutar la música que los une en ese lugar. El pasar tiempo dentro de un grupo formado por personas que se identifican con el metal se convierte también en una parte importante para los jóvenes metaleros, ya que implica compartir conocimientos, experiencias e ideologías.



El significado de ser metalero incluye cuestiones de actitud, como entrar a lo que ellos mismos denominan como el desmadre, sentir como la música deja de ser un simple gusto y se convierte en una forma de expresar el enojo por las situaciones de la vida diaria, por lo tanto el ser metalero se convierte en una influencia para todos los aspectos de la vida, convirtiéndose en un estilo de vida más que en una simple moda pasajera e incluso más allá que simplemente escuchar canciones del género.

Guillermo, de 19 años, explica:
“Va mas allá de la vestimenta (eso aplica en cualquier estilo) ideológicamente siento que es fuerza, poder, no solo físicamente, sino el aspecto moral, no dejarse caer, formarse en todo aspecto posible e ir forjando un ser fuerte lleno de gloria y pasión”.

Entre los elementos más importantes para ser considerado como un metalero, está el tener amor por la música y apreciarla sin importar los subgéneros existentes, es decir, indistintamente de si se prefiere uno en específico, esto no sea un obstáculo para apreciar los demás.



Un fenómeno muy interesante de apreciar, es el descrito por los entrevistados referentes al proceso de socialización que se vive en una tocada de metal, el cual es descrito como una hermandad bajo la cual curiosamente no implica que los asistentes se conozcan previamente entre sí por el estilo sino simplemente basta con que compartan el metal.

Algunos participantes reconocen tener ciertas características que podrían identificarlos como metaleros, sin embargo no se sienten a gusto adjudicándose el nombre de metaleros, ya que conlleva a una serie de prejuicios con los que afirman, no están comprometidos.

Dentro del grupo de metal,  existen personas que son consideradas como falsos seguidores del movimiento metalero,  siendo criticados y rechazados por aquellos que permanecen más fieles a la ideología usando como criterio el hecho de que se basan únicamente en copiar la vestimenta para seguir una moda o en que solo conocen lo más superficial del género. 




Los miembros de la subcultura del metal, por lo general comparten diferentes elementos entre los que se pueden incluir las costumbres y actos tales como escuchar,  compartir e incluso tocar música, se dan entre personas afines a los mismos gustos tales como los amigos,  la familia como pueden ser los hermanos e incluso con la pareja sentimental, también comparten la asistencia a lugares como fiestas, tocadas, conciertos, reuniones entre personas o inclusive viajes si se da la oportunidad con motivo de la realización de eventos musicales. 

Iniciación en el metal

El primer acercamiento que tienen los jóvenes con el metal suele ocurrir entre los 11 y los 15 años, la televisión, el internet, amigos, hermanos e incluso los padres suelen los medios por los cuales comienzan a escuchar este tipo de música.
De este diverso grupo de influencias, son, sin embargo, los amigos, aquellos que tienen mayor relevancia para los jóvenes y sus gustos musicales, con quienes empiezan a compartir “las primeras tocadas” donde la convivencia, el ambiente, la música, y las experiencias vividas tienen una fuerte influencia para la formación de la identidad. Y aunque no son estas primeras experiencias necesariamente de metal, se va, en algunos casos, desarrollando poco a poco el gusto específico, y empiezan a compartir ideologías, aficiones por bandas o géneros determinados, inclusive a imitar aspectos físicos.

Al respecto, comenta Tonnatiuh (19 años):
            “Pues por un cuñado que tuve cuando yo tenía como 13 años más o menos entonces el me empezó a llevar y pues ya, estuve yo, me seguí de largo. […] Se me hizo un ambiente muy padre, porque es como que distinto a como lo pinta, como yo estaba medio chavillo tenía una perspectiva diferente de que no puta que muchas drogas que no sé que qué no sé cuánto y ya luego ves que nada que ver, puro borracho buena onda (se ríe).”

Es en este punto de donde surgen las bandas, aquellas influencias significativas para los jóvenes de los años venideros. Comenta Mauricio (19 años):
“[…] empecé a tocar guitarra y ps luego ya quise formar una banda, se formó la banda y pues así, nos consiguieron una tocada y empezamos a tocar y conseguimos más tocadas, más tocadas.”